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La voz y el silencio: la hegemonía en la representación de Cleón en las Historiae de Tucídides1
Resumen: Dada la ubicuidad de la guerra en la realidad helénica antigua en general y, en particular, en la formación del líder político, la figura de Cleón en las Historiae descolla como inusual. El objetivo del presente artículo es identificar y analizar los recursos a los que recurre el enunciador-historiador para representar el êthos del político en términos de su participación militar. Nuestra hipótesis es que su caracterización como “el más persuasivo” (Tucídides 3.36.6, 4.21.3) implicaría una actitud irónica. En este sentido, su capacidad oratoria estaría restringida al ámbito de la pólis y no parece tener palabras para sus soldados en el campo de batalla cuando se enfrenta con los espartanos en Esfacteria y, mucho menos, en la preanunciada derrota de Anfípolis. En este sentido, la descripción de Cléon es eminentemente política y su participación militar es menoscabada por el enunciador-historiador, en contraste con las de Demóstenes y Brásidas.
Palabras clave: Cleón, Tucídides, Guerra, Discurso, Êthos.
The voice and the silence: hegemonía in Cleon’s representation in Thucydides’ Historiae
Abstract:
Given the ubiquity of war in the Ancient Hellenic reality in general and, in particular, in the training of political leaders, the Thucydidean Cleon stands out as unusual. This article aims to identify and analyze the resources with which the historian represents the politician’s êthos in terms of his military participation. The hypothesis is that his characterization as “the most persuasive” (Thucydides 3.36.6, 4.21.3) entails an ironic attitude towards him. In a sense, his oratorical ability seems restricted to the pólis: he does not look like he has any words to offer to his soldiers on the battlefield when he faces the Spartans at Sphacteria and, much less, at the foretold defeat in Amphipolis. On this matter, Cleon’s description is eminently political and his military participation is diminished by the historian, in contrast to those of Demosthenes and Brasidas.
Keywords: Cleon, Thucydides, War, Discourse, Êthos.
εἰ γάρ τις ἐθέλοι ἐν τῇ τάξει μένων ἀμύνεσθαι τοὺς
πολεμίους καὶ μὴ φεύγοι, εὖ ἴσθι ὅτι ἀνδρεῖος ἂν
εἴη.
Pues si alguien quiere,
permaneciendo en su puesto,
rechazar a los enemigos y no
huye, estate seguro de que
[ese] sería un valiente.
Fuente: Laques 190e4-6
Si bien para un escritor como Aristófanes (Caballeros 801-9) la guerra puede ser vista como una de las formas de perturbación de la pólis, lo cierto es que, dada su ubicuidad en la realidad helénica antigua, ocupa un lugar predominante en la configuración del ciudadano. Al respecto, Mossé sostiene: “…désormais le citoyen et le soldat ne font qu'un et le citoyen-soldat exerce sa souveraineté aussi bien au sein de l 'Assemblée des citoyens en temps de paix, qu 'à l 'intérieur du camp en temps de guerre. De ce fait, le chef militaire ne se distingue pas du chef politique” (1999, p. 292). Esta afirmación puede ser puesta en entredicho si tenemos en cuenta la figura de Cleón, tal como Tucídides lo caracteriza tanto en el episodio de Pilos como en el de la Campaña del Norte.
El objetivo del presente artículo es identificar y analizar los recursos a los que recurre el enunciador-historiador para representar al hijo de Cleeneto en términos de su participación militar o hegemonía. Por un lado, las figuras de Demóstenes y de Brásidas son piezas clave en dicha representación en términos de oposición y en ambos casos operan tres elementos: el temor, el plan y la experiencia. Por el otro, nos centraremos en las intervenciones de Cleón y veremos el lugar que el discurso ocupa en ellas, dado su carácter de pithanótatos toû démou (Tucídides 3.36.6, 4.21.3).2 La ausencia de discursos adjudicados al político en las campañas militares en las que participó no puede ser pasada por alto: el campo de acción de su palabra es la Asamblea y no el campo de batalla. Simultáneamente, los discursos de Brásidas resaltan por su cantidad (tres orationes rectae y tres en estilo indirecto) y contrastan con un breve discurso en estilo indirecto adjudicado a Cleón hacia el final del episodio, que tendrá unas características muy específicas. En las arengas en particular veremos que el enunciador-historiador busca construirle al espartano un êthos complejo de general competente a partir de dos éthe, el didáctico y el heroico.3 Esto no hará más que enfatizar la incompetencia de Cleón en dicho ámbito y permitirá explicar su eventual derrota y muerte. En este sentido, Cleón es el anti-êthos de Brásidas.4 Simultáneamente, este procedimiento se asociará a otro, la descalificación del adversario, en este caso como general inepto y un cobarde.5 Esto supone pensar el texto tucidídeo inmerso en una polémica sobre cómo deben ser los líderes.
La Campaña de Pilos: la estrategia de Demóstenes
La primera participación militar de Cleón en las Historiae es en la Campaña de Pilos como comandante. Lo cierto es que esta no podría haber ocurrido si el pedido espartano de treguas no se hubiera rechazado a instancia suya. Tucídides deja en claro, cuando dé cuenta de la Paz de Nicias, que los atenienses dejaron pasar una buena ocasión para firmar una tregua (Tucídides 5.14.1, 5.15.2) y se entiende que la postura del hijo de Cleeneto implica una actitud pro-bélica y expansionista a partir de los reclamos que hace ante los lacedemonios.6
Tucídides nos narra que, ante la reanudación de las hostilidades y la continuación del bloqueo de la isla por el rechazo de la oferta de paz, el hijo de Cleeneto critica a los generales por cómo estaban llevando a cabo la campaña; el ataque, dirigido en particular a Nicias, tiene como resultado que Cleón acepta el mando que el strategós le ofreció (Tucídides 4.27-28). Tras elegir a Demóstenes como colega, promete la toma de la isla en veinte días (Tucídides 4.29) sin llevarse ningún hoplita ateniense, algo que terminará eventualmente por cumplirse (Tucídides 4.39).8
La crítica en general ha considerado que el strategós y el político estaban en connivencia para llevar a cabo esta campaña,9 lo que se podría ver como una expresión de esa disociación de funciones entre generales y oradores,10 entendidos estos últimos como los “expertos indispensables” a la hora de aconsejar en la toma de decisiones y formados particularmente para ello mientras los primeros se encontraban fuera de la ciudad cumpliendo con sus tareas militares.11 Según Ober (1989) la tendencia a la especialización podría ser atribuida no solo a las exigencias de la guerra, sino también a la posibilidad de que Pericles quizás hubiera desalentado a sus potenciales rivales (p. 91). Ante esta postura, Hansen (1999) considera a Cleón, al igual que a otras figuras que lo antecedieron, como un político que reunió ambos tipos de liderazgo –el militar y el político– y ubica la disociación de funciones recién después de la restauración democrática de 403/2 a.n.e. (p. 269). De un modo similar, Rhodes (2016) sostiene que hasta el tercer cuarto del siglo IV a.n.e. no encontramos administradores expertos. Sin embargo, matiza esta afirmación al reconocer que esto no implica necesariamente que los políticos no tuvieran alguna expertise en particular (p. 257).12
A pesar de esta experiencia militar, lo cierto es que el enunciador-historiador focaliza su narración en Demóstenes.13 Para ello, Tucídides recurre a tres estrategias para realzar su participación, lo que tiene por efecto un borramiento del liderazgo cleoniano en materia militar.
En primer lugar, está la negación inicial del mando y la adjudicación de cierta aprehensión.
ὁ δὲ τὸ μὲν πρῶτον οἰόμενος αὐτὸν λόγῳ μόνον ἀφιέναι ἑτοῖμος ἦν,
γνοὺς δὲ τῷ ὄντι παραδωσείοντα ἀνεχώρει καὶ οὐκ ἔφη αὐτὸς ἀλλ'
ἐκεῖνον στρατηγεῖν, δεδιὼς ἤδη καὶ οὐκ ἂν οἰόμενός οἱ αὐτὸν τολμῆσαι
ὑποχωρῆσαι. (Tucídides 4.28.2)
Este [Cleón] en un primer momento creyendo que aquel [Nicias] [le] dejaba
[el mando] solo de palabra estaba dispuesto [a aceptarlo], pero cuando supo
que estaba presto a entregarlo en verdad se echó atrás y dijo que él no era
general, sino aquel; para entonces tuvo miedo y no habría creído que aquel
[Nicias] hubiera tenido el valor a ceder[lo].
El verbo deídein da cuenta justamente de una aprehensión y duda ante la acción razonada (γνοὺς) (Huart, 1968, pp. 336-337).14 En tal sentido, supone una decisión de tipo práctica, en este caso la aceptación del mando que Nicias le cede. Resulta interesante que es a instancias de la multitud (ókhlos) que termina consintiendo y Tucídides transmite un discurso en estilo indirecto en el que Cleón niega temerle a los lacedemonios (φοβεῖσθαι ἔφη Λακεδαιμονίους).15 Además, él mismo es quien había presentado el asunto en términos de andreía:
… ῥᾴδιον εἶναι παρασκευῇ, εἰ ἄνδρες εἶεν οἱ στρατηγοί, πλεύσαντας
λαβεῖν τοὺς ἐν τῇ νήσῳ, καὶ αὐτός γ' ἄν, εἰ ἦρχε, ποιῆσαι τοῦτο. (Tucídides
4.28.1)
…[dijo] que era fácil con esas fuerzas, si los strategoí fueran hombres, navegar
para tomar a los de la isla y que él mismo habría hecho esto si hubiera tenido
el mando.
La andreía tiene como formante etimológico a ἀνήρ, por lo que el reproche cleoniano parece estar fundado en una apreciación de este valor: lo que significa “to be a man begins as an observable act of facing death on the battlefield…” (Bassi, 2003, pp. 25-26).16 De hecho, la “escena prototípica” de las manifestaciones del coraje y la valentía es la guerra pues es la que ofrece un peligro inmediato al que puede enfrentarse el hombre.17 Es posible afirmar, entonces, que todo este episodio se puede resumir en términos de quién tiene el coraje de hacerse cargo de la continuación de la expedición y, a los ojos del enunciador-historiador, Cleón no es una opción.
La segunda estrategia a la que recurre es dar cuenta de cuál es el plan y adjudicárselo a Demóstenes.18 Sabemos que el hijo de Cleeneto elige al strategós como compañero (Tucídides 4.29.1) porque τὸν δὲ Δημοσθένη προσέλαβε πυνθανόμενος τὴν ἀπόβασιν αὐτὸν ἐς τὴν νῆσον διανοεῖσθαι (Tucídides 4.29.2, “sabía que Demóstenes pensaba desembarcar él mismo en la isla”).19 En Tucídides 4.31-32 se describe el desembarco ateniense en la ciudad y el enunciador-historiador cierra el pasaje afirmando: Τοιαύτῃ μὲν γνώμῃ ὁ Δημοσθένης τό τε πρῶτον τὴν ἀπόβασιν ἐπενόει καὶ ἐν τῷ ἔργῳ ἔταξεν (Tucídides 4.32.4, “Con esta idea Demóstenes en primer lugar planeaba el desembarco y lo dispuso en la práctica”). Los hechos, entonces, concuerdan con su intención. El ejército es dispuesto por el general: Δημοσθένους δὲ τάξαντος διέστησαν κατὰ διακοσίους τε καὶ πλείους (Tucídides 4.32.3, “tras haberlos organizado Demóstenes, se dispusieron en [grupos] de doscientos [hombres] y también más…”). Resalta en ambos pasajes el uso del verbo tássein: es el strategós quien ordena o dispone, no Cleón.
Esta aseveración se ve confirmada si tenemos en cuenta que el político es apenas mencionado. Participa en todas situaciones diplomáticas, no bélicas en sí. El hijo de Alcístenes es quien teme el peligro inmanente del bosque en términos estratégicos: πρότερον μὲν γὰρ οὔσης αὐτῆς ὑλώδους ἐπὶ τὸ πολὺ καὶ ἀτριβοῦς διὰ τὴν αἰεὶ ἐρημίαν ἐφοβεῖτο καὶ πρὸς τῶν πολεμίων τοῦτο ἐνόμιζε μᾶλλον εἶναι (Tucídides 4.29.3, “Pues antes como gran parte de esta [Esfacteria] era boscosa y no tenía caminos por haber estado siempre deshabitada, temía y consideraba que esto era mejor para los enemigos”). Y no en vano Tucídides afirma que Demóstenes τὴν ἐπιχείρησιν παρεσκευάζετο (Tucídides 4.30.3, “estaba preparando el ataque”) cuando Cleón llega a Pilos.
Esto nos lleva al tercer elemento, la experiencia, que juega un papel clave en todo el episodio. El enunciador-historiador resalta que la aprehensión del general radica en su experiencia fallida en Etolia (Tucídides 3.97-98).20 En aquel entonces, la expedición que había encabezado había fallado porque los etolios habían aprovechado la cobertura que ofrecía el bosque y el uso de tropas ligeras.21 Estos dos elementos volverán a aparecer en Pilos: la destrucción del bosque le permitirá observar cuántos son los lacedemonios (Tucídides 4.30.3) y preparar el ataque con el mismo tipo de fuerzas. A esto cabe agregar que la maniobra a la que apela es la misma que había utilizado con los ampraciotas (Tucídides 3.112.3) al sorprender a sus enemigos antes del alba.22
Estos tres puntos –el temor, el plan y la experiencia–, veremos, reaparecen en la campaña de Anfípolis, pero con otro resultado. La diferencia es justamente que Demóstenes no participa en ella y es Cleón quien está al mando. A pesar de esto, Tucídides vuelve a recurrir a la oposición de caracteres y en este caso se da con el héroe lacedemonio, Brásidas.
El silencio y la voz: Cleón y el anti-êthos del general competente de Brásidas
El hijo de Télide va ganando protagonismo a medida que la primera etapa de la guerra se va desarrollando: en sus apariciones en las Historiae el lector puede presenciar de algún modo su cursus honorum. Su heroicidad radica en parte en su velocidad, valor e intrepidez, todas cualidades asociadas al plano militar.23
El espartano aparece por primera vez, dijimos, en el sitio de Metone, una ciudad laconia que sufrió las represalias atenienses a causa de la primera invasión del Ática. Cuenta Tucídides:
ἔτυχε δὲ περὶ τοὺς χώρους τούτους Βρασίδας ὁ Τέλλιδος ἀνὴρ
Σπαρτιάτης φρουρὰν ἔχων, καὶ αἰσθόμενος ἐβοήθει τοῖς ἐν τῷ χωρίῳ
μετὰ ὁπλιτῶν ἑκατόν. διαδραμὼν δὲ τὸ τῶν Ἀθηναίων στρατόπεδον
ἐσκεδασμένον κατὰ τὴν χώραν καὶ πρὸς τὸ τεῖχος τετραμμένον ἐσπίπτει
ἐς τὴν Μεθώνην καὶ ὀλίγους τινὰς ἐν τῇ ἐσδρομῇ ἀπολέσας τῶν μεθ'
αὑτοῦ τήν τε πόλιν περιεποίησε καὶ ἀπὸ τούτου τοῦ τολμήματος πρῶτος
τῶν κατὰ τὸν πόλεμον ἐπῃνέθη ἐν Σπάρτῃ. (Tucídides 2.25.2)
Sucedió que Brásidas, hijo de Télide, varón espartano se encontraba por esa
región con una guarnición y una vez que se enteró de ello [del ataque a
Metone] fue al auxilio con cien hoplitas. Tras atravesar corriendo el ejército
ateniense que estaba disperso en el lugar y que estaba vuelto hacia la
muralla, se precipita hacia Metone y tras perder a unos pocos de los que
estaban con él en la embestida, salvó la ciudad y por este acto temerario fue
celebrado como el primero en los asuntos de la guerra en Esparta.
Por un lado, Brásidas irrumpe en las Historiae como resultado de la týkhe.24 Por el otro, su velocidad (διαδραμὼν) se puede contraponer a la lentitud con la que se suele acusar a los espartanos (Tucídides 1.74.1, 84.2). Asimismo, su accionar, caracterizado por la audacia (τοῦ τολμήματος) salva la ciudad y le hace ganar el reconocimiento de Esparta.25 Desde su primera mención, pues, es presentado como un guerrero intrépido y valeroso que logra salvaguardar Metone y que lo hace merecedor de los honores de su ciudad (Hornblower, 2003, I, p. 281).
En Tucídides 5.16.1 el enunciador-historiador afirma que su belicosidad está fundada en el éxito que tenía (εὐτυχεῖν) y en los honores que recibía por combatir (τιμᾶσθαι ἐκ τοῦ πολεμεῖν). La intervención del general laconio en la guerra del Peloponeso, pues, se abre y se cierra con los mismos elementos: la eutýkhe (“éxito”) y la timé (“honor”). Con respecto al primer punto, es posible comprenderlo si tenemos en cuenta cómo es representando en el resto de la obra. Westlake (1968) considera que este pasaje nos prepara para la aristeía del espartano que tendrá lugar en la campaña del Norte y que culminará con una muerte y honores dignos de un héroe y fundador (p. 149 n.1).
Además de su velocidad, valor e intrepidez, se caracteriza por su ingenio e inteligencia (ξύνεσις, Tucídides 4.81.2), por su proactividad (δραστήριον, Tucídides 4.81) y por su poder persuasivo (Tucídides 4.1, 4.84.2). Algunos de estos atributos serán constatados, por ejemplo, en la primera batalla de Esfacteria (Tucídides 4.11-12) que es una verdadera aristeía.
Con el pasar de los episodios, el decir –así como el hacer– del espartiata resultará cada vez más importante. Es uno de los personajes que más habla en la obra: Tucídides transmite tres discursos en estilo directo (Tucídides 4.85-87, 4.126, 5.9) y otros tres en estilo indirecto (Tucídides 4.11, 4.114.3-5, 4.120.3).26 Esto se contrapone con el estereotipo del espartano lacónico, como el mismo Tucídides aduce (4.84.2). Brásidas es un ser excepcional en todo sentido y el enunciador-historiador se ocupa en hacerlo saber en el elogio de Tucídides 4.81. El éxito de la Campaña del Norte se debe no solo a su genio militar, sino principalmente a su don de palabra. Antes de atacar opta siempre por negociar y convencer de defeccionar a los aliados atenienses (Tucídides 4.71.1, 4.81.2, 4.83.2, 4.84.2): ἀπέστησε τὰ πολλά (Tucídides 4.81.2, “en muchos casos hizo que se rebelaran …”). En este sentido, es preciso tener en cuenta que el discurso del laconio es central a su personalidad y, por ende, el enunciador-historiador busca enfatizarlo.27
Nos vamos a centrar en las dos arengas (Tucídides 4.126, 5.9). Aunque la veracidad histórica de estos discursos ha sido puesta en duda, lo que nos preocupa es cómo estos operan en tanto estrategias discursivas para construir la representación de Brásidas.28 Las exhortaciones en estilo directo en Tucídides parecen cumplir funciones semejantes a las deliberativas al apelar al symphéron, desarrollos argumentativos como la explicación de una estrategia y hasta razonamientos complejos como los entimemas y esto se debería a que el “proceso de expansión literaria” del historiador tomó como modelo dicho género (Iglesias Zoido, 2000, p. 527). En un trabajo posterior, Iglesias Zoido sostiene que esta hibridez de las arengas en estilo directo se debe a que Tucídides crea un nuevo tipo de paraínesis a partir de la combinación de dos líneas de argumentación: una explicativa (la didakhé, cf.Tucídides 4.125.4, 126.1) influida por la oratoria deliberativa que busca “ofrecer un cuadro claro y convincente de la situación” y otra exhortativa (parakéleusis, cf. Tucídides 5.10.1) “deudora del modelo homérico y que (…) busca enardecer a los combatientes”(2008, p. 37).
En la arenga de Tucídides 4.126 encontramos a los espartanos en una situación de extrema dificultad. Estos y sus aliados macedonios –dirigidos por Pérdicas– estaban acampados a cierta distancia los unos de los otros para atacar a Arrabeo; sin embargo, los ilirios, llamados bárbaroi (Tucídides 4.125.1, 4.127.1, 4.127.2), los traicionan y se pasan del lado del enemigo. Esto provocó que durante la noche los macedonios, “apresados por el pánico” e “incapaces de moverse” (φοβηθέντες, ἐκπλήγνυσθαι, Tucídides 4.125.1), abandonaran a los espartanos y calcídicos. Ante tal adversidad, Brásidas define la estrategia para realizar la retirada, eligiendo cerrar la marcha él mismo con trescientos hombres escogidos (Tucídides 4.125.2-3). Su arenga es presentada en términos de parakéleusis por él mismo:
Εἰ μὲν μὴ ὑπώπτευον, ἄνδρες Πελοποννήσιοι, ὑμᾶς τῷ τε μεμονῶσθαι
καὶ ὅτι βάρβαροι οἱ ἐπιόντες καὶ πολλοὶ ἔκπληξιν ἔχειν, οὐκ ἂν ὁμοίως
διδαχὴν ἅμα τῇ παρακελεύσει ἐποιούμην. (Tucídides 4.126.1)
Si no sospechara, peloponesios, que ustedes tienen un terror que los paraliza
por el hecho de que se han quedado solos y porque los atacantes son
bárbaros y muchos, no haría una instrucción semejante a la vez de una
exhortación.
Para él mismo, su oratio es una “enseñanza” y una “exhortación”. La impronta didáctica se destaca, pues, desde un comienzo en el vocabulario utilizado. Didakhé es utilizada dos veces (Tucídides 4.126.1, 4) y Brásidas se presenta como sujeto y difusor de saber: ἐγὼ εἰκάζω τε καὶ ἄλλων ἀκοῇ ἐπίσταμαι (Tucídides 4.126.3, “yo infiero y también sé por haber escuchado a otros”). La ignorancia que esta didakhé busca combatir está fundada en la ἀπειρίᾳ (“falta de experiencia”, Tucídides 4.126.3) de sus soldados sobre aquellos contra quienes deben enfrentarse y esta “enseñanza verdadera” debe darles más confianza al defenderse (διδαχὴ ἀληθὴς, ἐθάρσυνε μᾶλλον, Tucídides 4.126.4).29 Al final del combate, y si hacen lo que su líder les ha indicado, γνώσεσθε τὸ λοιπὸν (Tucídides 4.126.6, “sabrán para el futuro”).
Para argumentar, Brásidas adopta pues un êthos didáctico, el cual se evidencia a partir de dos estrategias retóricas concretas: el uso continuo del argumento por el nexo causal y la disociación de nociones, fundada en la oposición ser/parecer. Desde un punto de vista pathético el laconio debe neutralizar el temor que puedan sentir sus soldados ante la situación apremiante en la que se encuentran y, asimismo, incentivar el valor –lo propio de la paraínesis tradicional–,30 y, en este sentido, las técnicas argumentativas utilizadas no son una elección nimia.31 El hecho de proveer conocimiento certero y causas o justificaciones para sus afirmaciones permite amainar la ola de terror que corría por el ejército.
La intención por explicar las causas se evidencia por el asiduo uso del conector γὰρ –cinco veces (Tucídides 4.126.2, 4, 5 –x3–)– en un discurso de apenas 339 palabras.32 Asimismo, encontramos las conjunciones causales ὅτι y οἱ (Tucídides 4.126.1, 2). A estos números habría que incluir otro tipo de construcciones causales, como son los circunstanciales y complementos circunstanciales de causa e incluso las construcciones de participio con matiz causal, que dan también una cifra de seis –sin contar las mencionadas anteriormente–. Desde un punto de vista pragmático, el uso de la justificación es una estrategia de la cortesía positiva para hacer más claro su mensaje, algo en lo que Cleón fallaba en su discurso ante la Asamblea (Tsakmakis & Kostopoulos, 2011, p. 178).33
Por otra parte, la disociación de nociones supone una “unidad primitiva de los elementos confundidos en el seno de una misma concepción, designados por una misma noción” (Perelman & Olbrechts-Tyteca, 1994, p. 628). Y es, efectivamente, en base a la distinción apariencia/realidad que Brásidas opera la disociación sobre los ilirios, los bárbaros que tienen tal fama de belicosidad al punto de provocar el temor y la huida de los macedonios:34
καὶ γὰρ ὅσα μὲν τῷ ὄντι ἀσθενῆ ὄντα τῶν πολεμίων δόκησιν ἔχει ἰσχύος
(Tucídides 4.126.4)
Pues aquello del enemigo que tiene apariencia de fuerza es en realidad débil…
καὶ γὰρ πλήθει ὄψεως δεινοὶ καὶ βοῆς μεγέθει ἀφόρητοι, ἥ τε διὰ κενῆς
ἐπανάσεισις τῶν ὅπλων ἔχει τινὰ δήλωσιν ἀπειλῆς. προσμεῖξαι δὲ τοῖς
ὑπομένουσιν αὐτὰ οὐχ ὁμοῖοι (Tucídides 4.125.5)
Pues también son terribles por la gran cantidad que se ve y son irresistibles
por la magnitud del griterío y la vana manera de blandir sus armas tiene
cierta muestra de amenaza. Pero no son los mismos para entablar combate con
los que se atreven a hacer estas cosas.
τοῦ τε ἐς χεῖρας ἐλθεῖν πιστότερον τὸ ἐκφοβῆσαι ὑμᾶς ἀκινδύνως
ἡγοῦνται· (Tucídides 4.126.5)
… y consideran que es más seguro el asustarlos a ustedes sin correr peligro
que el ir a las manos.
σαφῶς τε πᾶν τὸ προϋπάρχον δεινὸν ἀπ' αὐτῶν ὁρᾶτε ἔργῳ μὲν βραχὺ
ὄν, ὄψει δὲ καὶ ἀκοῇ κατασπέρχον. (Tucídides 4.126.6)
Y evidentemente verán que todo lo terrible de parte de ellos que hacen al
principio, por un lado, es de hecho insignificante y, por el otro, que es
apremiante a la vista y al oído.
La representación de los enemigos está firmemente construida sobre el ser y el parecer.35 Los espartanos deberán luchar con los ilirios verdaderos, no con aquellos que se muestran de un determinado modo. Esta distinción es la que dará lugar a una contraposición sobre los modos de pelear que tienen ellos y sus enemigos y, por consiguiente, a una construcción antitética entre los atacantes y los defensores. Si los ilirios no guardan una formación regular (οὔτε τάξιν ἔχοντες, Tucídides 4.126.5) y son una “muchedumbre” (ὄχλοι, Tucídides 4.126.6) que grita y blande las armas vanamente (Tucídides 4.126.5), Brásidas exhorta a sus hombres a respetar la estrategia, a replegarse en orden y manteniendo la formación (κόσμῳ καὶ τάξει αὖθις ὑπαγαγόντες, Tucídides 4.126.6) y es lo que efectivamente harán hasta lograr estar a salvo (ἡσυχαζόντων δὲ αὐτοὶ ὑπεχώρουν, Tucídides 4.127.2). La diferencia entre unos y otros radica en dos valores que se suponen mutuamente lo kalón y la andreía (Tucídides 4.126, 6; cf. 4.126.5): mientras que el primero es uno de los fines del género epidíctico (Arist. Rh. 1358b22 y ss.), el segundo es el propio de las arengas.36 La apelación a estos valores abren la sección propiamente parakeleumastiká (Tucídides 4.126.5-6) y se asocia con la construcción de un êthos heroico. Asimismo, de las dieciséis menciones que hay de la andreía en la obra tucidídea, dos pertenecen a esta arenga y, sorpresivamente, es aplicada a los enemigos para ser negada. La verdadera andreía será la de sus propios soldados cuando no cedan ante las manifestaciones del atacante y mantengan la formación, es decir, cumplan la estrategia que su líder les ha encomendado. En su apelación al valor y a la lucha es posible reconocer un êthos discursivo heroico. En la oratio de Acanto (Tucídides 4.85-87) también lo encontramos cuando afirma que los espartanos no recibirían ni gloria ni honor (τιμῆς καὶ δόξης, Tucídides 4.86.5) si permitieran que los atenienses esclavicen a todos y exhorta a la ciudad a abrazar la ἀίδιον δόξαν (Tucídides 4.87.6, “gloria eterna”).
La narración posterior confirma el griterío y tumulto ocasionados por los bárbaros; estos no resultan efectivos con los griegos y finalmente los enemigos detienen la persecución. De este modo, Brásidas configura un êthos complejo de general competente, el cual se funda en los dos éthe mencionados, el didáctico y el heroico.
El contexto de la segunda arenga (Tucídides 5.9) es distinto. Hacia el 422 a.n.e., Esparta y Atenas venían de un armisticio de un año con una breve extensión, pero eso no evitó que algunas ciudades se pasaran al bando de los lacedemonios. Por eso, Tucídides nos informa: Κλέων δὲ Ἀθηναίους πείσας ἐς τὰ ἐπὶ Θρᾴκης χωρία ἐξέπλευσε μετὰ τὴν ἐκεχειρίαν… (Tucídides 5.2.1, “Cleón, tras persuadir a los atenienses, zarpó hacia la zona de Tracia después del armisticio…”).37 Después de recuperar Torone (Tucídides 5.3), el ateniense toma Eyón como base para recuperar Anfípolis (Tucídides 5.6). Cleón decide reconocer el área y esto le permite a Brásidas saber que sus propias tropas son inferiores en términos de cualidad, por lo que recurre a una estratagema (τέχνῃ): elige a ciento cincuenta espartanos para atacar a los atenienses y el resto hará un segundo ataque desde otra puerta (Tucídides 5.8).38
Esta arenga presenta elementos comunes con la anterior, por ejemplo, adopta un êthos didáctico al explicar la estrategia que adoptará (διδάξω, Tucídides 5.9.2; δείξω, Tucídides 5.9.10) y porqué (γάρ, Tucídides 5.9.3, 8; ὡς, Tucídides 5.9.3). Si bien se dirige a todos los soldados (τοὺς πάντας στρατιώτας), apostrofa a los dos grupos que separa para el doble ataque: primero les habla a los espartiatas (Ἄνδρες Πελοποννήσιοι, Tucídides 5.9.1) que lo acompañarán al principio, y luego a Cleáridas (Κλεαρίδα, Tucídides 5.9.7) y al resto de las tropas (καὶ ὑμεῖς, ὦ ἄνδρες ξύμμαχοι, Tucídides 5.9.9) conformadas por los aliados anfipolitas, calcídeos, argilios y probablemente mircinios.39 En este sentido, la naturaleza de la estrategia se reproduce en la doble exhortación y en la explicación de lo que cada grupo deberá hacer.
A esto cabe agregar la apelación a un êthos heroico, el cual se delinea en múltiples puntos del discurso y que se asocia con la función tradicional de la arenga. Lo primero que hace es interpelar a los peloponesios por el coraje (τὸ εὔψυχον) que los caracteriza (Tucídides 5.9.1; cf. 1.84.3) y, cuando defiende recurrir a klémmata (“ardides”), lo hace en pro de la καλλίστην δόξαν (“fama más hermosa”).40 Esto, sostiene el hijo de Télide, no se reduce a simples palabras, sino que él mismo las realizará (αὐτὸς ἔργῳ ἐπεξελθεῖν, Tucídides 5.9.10). De este modo, Brásidas afirma nuevamente que habrá una concordancia entre sus dicta (la necesidad de ser valiente) y sus facta.
Por último, el discurso también cumple con lo que Luschnat llama “técnica de preparación” en tanto que la carrera de Brásidas mencionada en Tucídides 5.9.6 ocurre en 5.10.6 y el ataque de Cleáridas de 5.9.7 se cumple en 5.10.7 (en Hornblower, 2004, II, p. 441).41 El efecto de ello es que las previsiones del general espartano se cumplen y dado que el análisis que realizó se confirma, se explica por qué la estrategia pergeñada tiene éxito.42 Al igual que en la arenga anterior, Brásidas construye un êthos complejo de general competente, el cual se funda en los dos éthe que reconocimos: el didáctico y el heroico, ambos asociados con las dos funciones que adoptan la arengas en la obra tucidídea.
Ante dicha situación, la figura de Cleón entra en clara contraposición. En primer lugar, el enunciador-historiador en ningún momento le adjudica la palabra, si no es en la Asamblea. No solo irrumpe en los hechos de Anfípolis habiendo persuadido de que lo enviaran como comandante de la campaña en la Calcídica, sino que en el libro anterior, mientras Tucídides narraba las acciones del hijo de Télide, el político aparece cuando los atenienses reclaman Escione durante el armisticio: ψήφισμά τ' εὐθὺς ἐποιήσαντο Κλέωνος γνώμῃ πεισθέντες, Σκιωναίους ἐξελεῖν τε καὶ ἀποκτεῖναι, (Tucídides 4.122.6, “Y rápidamente, persuadidos por la propuesta de Cleón, hicieron un decreto, tomar a los escioneos y también matarlos”).43 En ambos casos, entonces, el político participa de una reunión en la Asamblea y su decir resulta lo suficientemente persuasivo para vencer.44
En cambio, durante la expedición del Norte Cleón se caracteriza por el silencio. Solo en el libro V mientras el enunciador-historiador refiere dos discursos en estilo directo del espartano (Tucídides 5.9, 5.10.5), apenas dará cuenta de uno brevísimo en estilo indirecto del hijo de Cleeneto. Esta mudez discursiva, veremos, entra en relación con sus cualidades como comandante de la fuerza y la derrota de la campaña que tenía por objetivo recuperar las póleis que se habían sublevado y en particular Anfípolis.45
Cleón recupera algunas ciudades, pero su objetivo es Anfípolis y toma Eyón como base. Mientras tanto, el general espartano se alista en Cerdilio para poder ver cada movimiento que hacen los atenienses (Tucídides 5.6.3): de hecho, él espera que el ejército ateniense se ponga en movimiento y ataque Anfípolis, haciendo caso omiso al número de fuerzas enemigas (ὑπεριδόντα σφῶν τὸ πλῆθος, Tucídides 5.6.3) e incurriendo en la kataphrónesis (“arrogancia” o incluso “menosprecio”) (Gomme, 1956, III, p. 642). Y justamente es lo que sucede:
ὁ δὲ Κλέων τέως μὲν ἡσύχαζεν, ἔπειτα ἠναγκάσθη ποιῆσαι ὅπερ ὁ
Βρασίδας προσεδέχετο. τῶν γὰρ στρατιωτῶν ἀχθομένων μὲν τῇ ἕδρᾳ,
ἀναλογιζομένων δὲ τὴν ἐκείνου ἡγεμονίαν πρὸς οἵαν ἐμπειρίαν καὶ
τόλμαν μετὰ οἵας ἀνεπιστημοσύνης καὶ μαλακίας γενήσοιτο καὶ οἴκοθεν
ὡς ἄκοντες αὐτῷ ξυνῆλθον, αἰσθόμενος τὸν θροῦν καὶ οὐ βουλόμενος
αὐτοὺς διὰ τὸ ἐν τῷ αὐτῷ καθημένους βαρύνεσθαι, ἀναλαβὼν ἦγεν
(Tucídides 5.7.1-1)
Pero durante un tiempo Cleón se mantuvo [lit. mantenía] quieto, entonces se
vio obligado a hacer lo que Brásidas esperaba. Puesto que los soldados
estaban irritados por estar sentados allí y reflexionaban sobre la conducción
de aquel [de Cleón], [cómo] una experiencia y valentía tales [las de Brásidas
se encontrarían con una ignorancia y una cobardía tales [las de Cleón] y cuán
involuntariamente habían partido de Atenas con él [Cleón], [él] sabiendo
que murmuraban y no queriendo que estos se apesadumbraran porque
permanecían en el mismo lugar, tras levantar campamento, los condujo.
En este pasaje se pone en primer plano la cuestión de la hegemonía cleoniana: los soldados se sienten inquietos por permanecer en el mismo lugar y, sobre todo, por quien los lidera.46 En este sentido, la oposición entre Brásidas y Cleón excede la opinión del enunciador-historiador y la encontramos también en las reflexiones de los hoplitas que guía el político. La contraposición se da pues en términos de la experiencia, por un lado, y la valentía, por el otro. Serán estos dos elementos los que entren en juego hacia el final del episodio, junto con la estrategia, y los que en algún punto justifiquen la construcción del êthos en las arengas de Brásidas.47
En el episodio de Anfípolis encontramos los elementos que vimos en Pilos, pero asociados al político para realzar su incapacidad como comandante: plantea una estrategia que no es capaz de seguir, su experiencia con Pilos –la única que tiene según Tucídides– no le trae ningún provecho y actúa como un cobarde (Tucídides 5.7). Nos encontramos con un líder que no lidera, sino que es liderado, tal como Tucídides había descrito a los políticos post-pericleanos, pero en este caso se da en el ámbito militar, de allí el uso del vocablo hegemonía.48 Cleón se ve obligado (ἠναγκάσθη) a actuar en contra de lo que él planeaba pues, en palabras de Gomme, “no tenía el carácter para controlar” a sus soldados (1956, III, p. 637).49 En su arenga, Brásidas afirmará que uno de los factores que asegura el éxito es que los soldados le hagan caso a sus comandantes (Tucídides 5.9.9).50 He ahí su primer error como strategós: no está en dominio de la situación (Gomme, 1956, III, p.638).
Lo cierto es que, según la narrativa, los soldados atenienses son renuentes a su conducción porque Cleón, con poca experiencia, no tenía chances en contraposición con Brásidas. El enunciador-historiador se hace eco del contraste que realizan los hoplitas entre los dos comandantes y es lo que ciertamente organiza el relato hasta la firma de la paz.
En este sentido resalta el uso del discurso en el episodio o, mejor dicho, su no utilización. Si Tucídides le da la palabra a Brásidas en estas dos ocasiones, en las que tiene todas las probabilidades en contra y resulta victorioso, el enunciador-historiador, por el contrario, no se la dará a Cleón. En un solo momento referirá que haya dicho algo:
καὶ ἐχρήσατο τῷ τρόπῳ ᾧπερ καὶ ἐς τὴν Πύλον εὐτυχήσας ἐπίστευσέ τι
φρονεῖν· ἐς μάχην μὲν γὰρ οὐδὲ ἤλπισέν οἱ ἐπεξιέναι οὐδένα, κατὰ θέαν
δὲ μᾶλλον ἔφη ἀναβαίνειν τοῦ χωρίου, καὶ τὴν μείζω παρασκευὴν
περιέμενεν, οὐχ ὡς τῷ ἀσφαλεῖ, ἢν ἀναγκάζηται, περισχήσων, ἀλλ' ὡς
κύκλῳ περιστὰς βίᾳ αἱρήσων τὴν πόλιν. (Tucídides 5.7.3)
Y adoptó la misma actitud que había tenido en Pilos cuando había tenido
éxito y confió en que era sensato. Pues ni siquiera pensó que nadie saliera a
presentarle batalla, sino que dijo que más bien subía a la zona para hacer un
reconocimiento y esperaba más refuerzos, no por debilidad si se veía
obligado [a luchar], sino para rodear la ciudad y tomarla por asalto.
Aquí es en el único momento en el que emerge la voz de Cleón. Si el estilo indirecto apunta a poner énfasis el contenido de lo dicho, lo cierto es que su discurso toma la forma de una apología que explica por qué esperaba los refuerzos y rechaza la debilidad de su propio ejército. El discurso de justificación se da cuando el político emite declaraciones para defenderse de las críticas o acusaciones que se le dirigen y funciona como un contrapeso.51 Sin embargo, este tipo de discurso es un “cuchillo de doble filo” puesto que, si bien busca protegerse de la crítica, refuerza al mismo tiempo la existencia de esta. Si sus soldados cuestionaban su liderazgo, este discurso fortalece su representación como un general débil. Dichas palabras en estilo indirecto simplemente tienen el efecto de menoscabar aún más su autoridad como general. Al mismo tiempo, su estrategia es la misma que en Pilos: tomar por la fuerza su objetivo (Nikolaidis, 1990, p. 92).52 En cambio, vimos que Brásidas, incluso después de reconocer que tiene un ejército inferior en calidad, está dispuesto no solo a exhortar a sus tropas, sino a explicarles cómo deben atacar.
Este punto, creemos, no ha sido lo suficientemente remarcado por la crítica.53 Cleón, el pithanótatos toû démou, no les habla a sus soldados para darles confianza, ni explicarles su estrategia.54 En cambio, Brásidas exhortará a sus fuerzas en dos ocasiones solo en este episodio (Tucídides 5.9, 5.10.5). Esto nos confirma que para Tucídides la verdadera arena de la demagogía era la política y no la militar. Si el líder político no se distingue del militar por la identidad entre el ciudadano y el soldado, lo cierto es que esto no ocurre en Cleón y sí, por el contrario, se da en el lacedemonio. Si el hijo de Télide construye una imagen de sí de general competente (fundado a partir de los éthe didáctico y heroico), el enunciador-historiador le adjudica por contraposición al ateniense una antiheroica y cobarde. Mientras que los lacedemonios y sus aliados tienen el valor suficiente para vencer, los atenienses están atemorizados y carecen de orden (τοῖς Ἀθηναίοις πεφοβημένοις τε ἅμα τῇ σφετέρᾳ ἀταξίᾳ, Tucídides 5.10.6) por lo inesperado del ataque (τῷ ἀδοκήτῳ, Tucídides 5.10.7).55 Esto se da por la incapacidad de previsión que tiene Cleón, así como por su desconocimiento de la rutina militar al dar la señal de retirada –posiblemente con una trompeta– y luego las órdenes verbales de cómo hacerlo: esto habría confundido a los soldados, haciendo que unas unidades se movieran y los otros esperaran las órdenes.56 En cambio, Brásidas es capaz de pronosticar la desorganización de sus enemigos (ἀτάκτως, Tucídides 5.9.3) y su miedo (φοβοῦντα, Tucídides 5.9.7; φοβηθῆναι, Tucídides 5.9.8). Esta oposición se vehiculiza por medio de la correspondencia entre lo afirmado por las palabras del hijo de Télide y lo narrado por el enunciador-historiador.
Si bien la inmovilidad al principio responde a la prudencia y no a la cobardía por estar esperando los refuerzos (Hornblower, 2004, II, p. 438), esta última eventualmente emerge y es la que da lugar a que Cleón muera por una jabalina de un peltasta mircino en la huída (φεύγων).57 Asimismo, el general se contrapone con –al menos una parte de– sus liderados, pues el ala derecha permanece en su lugar:
τὸ δὲ δεξιὸν τῶν Ἀθηναίων ἔμενέ [τε] μᾶλλον καὶ ὁ μὲν Κλέων, ὡς τὸ
πρῶτον οὐ διενοεῖτο μένειν, εὐθὺς φεύγων καὶ καταληφθεὶς ὑπὸ
Μυρκινίου πελταστοῦ ἀποθνῄσκει (Tucídides 5.10.9)
El ala derecha de los atenienses resistía más y Cleón, puesto que desde un
principio había decidido no resistir, al punto huyendo y alcanzado por un
peltasta mircinio muere.
La oposición se da no solo por el uso del verbo ménein, que se afirma en unos y se niega en el otro, sino también se podría pensar el μὲν con un sentido concesivo (Gomme, 1956, III, p. 652). Al respecto, resulta interesante recordar las palabras de Saxonhouse sobre la guerra: “To engage in war is the fullest expression of involvement in political life, for it means to sacrifice all, one’s mind and one’s body, for that which is public (…) there is the complete obliteration of all that is private for the sake of the community” (1980, p. 67).
Al describir la muerte de Cleón en la huida, Tucídides expone la falta de involucramiento en el conflicto cuya continuación él mismo había incitado. Una muerte así era el más grande deshonor porque implicaba una actitud cobarde y nuevamente debemos rememorar las palabras de Brásidas sobre cómo uno de los factores del éxito es que los soldados les hagan caso a sus comandantes.
Vemos operar la selección, que supone la mención y el silencio, y concuerda con la representación discursiva de Brásidas como general competente y de Cleón como cobarde y líder militar inepto, lo cual se evidencia con la muerte de ambos personajes. Mientras que Brásidas es honrado una vez muerto por los ciudadanos de Anfípolis quienes le crean competencias y festivales en su honor “como a un héroe” (Tucídides 5.12), Cleón es llevado con el resto de los cadáveres a Atenas sin una mención explícita (Tucídides 5.11); de nuevo silencio. Después de 5.16 el ateniense no será mencionado nuevamente, mientras que Brásidas es referido en relación con sus soldados que participarán en la batalla de Mantinea (Tucídides 5.67, 5.71, 5.72) o que han sido libertados –en caso de haber sido hilotas– por su valor (Tucídides 5.34) o a causa de sus hazañas (Tucídides 5.110).58 De este modo, cada uno obtiene los honores que se merece: uno el recuerdo, otro el olvido.
Conclusiones
En líneas generales, se puede decir que Tucídides le adjudica a Cleón un êthos relacionado con el pólemos, el de general incompetente y cobarde. Si bien defiende la continuación de la guerra, el enunciador-historiador recurre a dos procedimientos para construir la imagen. Por un lado, en Pilos apela a la macroestrategia de la focalización del accionar de Demóstenes y esto implica simultáneamente un borramiento de la participación de Cleón. Tres son las estrategias que se vinculan a esta: la descalificación del adversario –como alguien que siente aprehensión para tomar el mando–, la explicación y adjudicación del plan al hijo de Alcístenes y los ecos de su experiencia militar. Serán estos dos últimos puntos los que expliquen el éxito. Cabe resaltar, asimismo, que la participación de Cleón en la campaña se restringe a las situaciones diplomáticas, no bélicas (Tucídides 3.40.4, 36.1, 38).
En el caso de Anfípolis se da una oposición con la figura de Brásidas y que se explicita en algún modo en 5.16.1, pero que los encontramos en los discursos referidos. El análisis de las arengas en particular permite reconstruir un êthos complejo de general competente que se funda en dos imágenes, la didáctica y la heroica. Ambas se relacionan con las dos líneas de argumentación que conforman las arengas en las Historiae, la explicativa y la exhortativa. Las orationes en Tucídides 4.126 y 5.9 cumplen su función y los episodios terminan con una victoria lacedemonia.
Por el contrario, Cleón se caracteriza por la mudez y no dirige ninguna palabra de aliento a sus soldados, cuando se encuentran irritados por no moverse y porque son conscientes de la diferencia entre los dos comandantes. La hegemonía cleoniana es puesta en entredicho por los mismos soldados y el demagogós no es capaz de hacerle frente a ello. Si bien no hay arengas, es posible reconocer un breve discurso en estilo indirecto que toma la forma de una justificación o apología de por qué puso en movimiento sus tropas, lo cual socava aún más su autoridad. A diferencia de lo que se hubiera esperado del pithanótatos toû démou, no hay más que silencio en su actuación militar y, al mismo tiempo, no controla a sus liderados. En pocas palabras, en contraposición con el espartiata, el ateniense –en tanto su anti-êthos–es un general incompetente y se puede reconocer un marcado contraste entre su discurso belicista y su actitud con la guerra. De este modo, la representación que hace el enunciador-historiador se funda en una técnica polémica, la descalificación del adversario, la cual inserta el texto tucidídeo en una disputa sobre cómo debe ser un líder. Y Cleón claramente no responde a la norma.
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Notas
Recepción: 30 Junio 2021
Aprobación: 24 Julio 2021
Publicación: 02 Agosto 2021